LA REFLEXIÓN
Hablemos de dinero.
Muchos de los que leéis esta newsletter sois fotógrafos o videógrafos que queréis ganaros la vida mejor de lo que ya os la ganáis.
Y sin saber quién lo está leyendo, estoy seguro que sois buenos fotógrafos.
Hacéis buenos trabajos.
Tenéis una gran habilidad.
Fijo que sí.
Pero las habilidades no tienen un valor intrínseco. Que sepas hacer fotos (o vídeos) no vale nada.
Cero.
Tu habilidad, vale lo que otro esté dispuesto a pagarlo.
Primera clave: No depende de ti, depende de lo que los demás quieran pagar.
Con esto en mente, está claro, que si depende de los demás a los que te presentas, lo que que puedes ganar con tu habilidad depende del contexto en el que te muevas.
Es por eso, que el que hace publicidad cobra más que el hace eventos, porque el contexto es diferente.
Segunda clave: El contexto es importante.
Seguimos con esta idea. Tenemos que lo que quieran pagarnos por nuestra habilidad depende de los demás y del contexto de esas personas.
Y hay otra clave, la tercera, que habla de la cantidad de opciones.
No es lo mismo ser el único operario de España que hace video con la Blackmagic URSA Cine 12K, que ser el tipo que hace fotos corredores (lo siento, pero hay a patadas).
Es cuestión de cantidad.
De acceso.
De opciones.
Por eso no vale lo mismo, la botella de agua Svalbarði Polar Iceberg Water una marca noruega (a ver si dices bien el nombre) que ofrece agua proveniente del hielo de icebergs polares, que la Solan de Cabras (tú y yo sabemos que hay más baratas).
Los noruegos lo venden a 100 euros por botella. Hay más caras, lo sé.
Tercera clave: La percepción de lo escasa que es una habilidad influye en su valoración.
Y vamos con la última.
¿Tu habilidad genera algún valor? ¿Qué es valor? El valor puede venir de muchas aplicaciones: desde el recuerdo, la promoción, el documento de vida, etc.
Por ejemplo, el recuerdo del día en el que te casas con el amor de tu vida, se paga más porque se supone que no volverá a pasar (eso de te casas para siempre). Aunque a veces sale mal, pero cuando estás firmando para pagar al fotógrafo no piensas en quemar el álbum a los 3 días.
Otro ejemplo típico, nadie pagaría lo mismo por una botella de agua en una ciudad que en medio del mayor desierto del mundo cuando llevas 2 días bajo el sol.
Dame la botella noruega que me la bebo sin pensar.
Pagas lo que sea necesario (o tengas).
Otro: no es lo mismo que vaya a hacer fotos para un corredor que es su primera carrera de su vida, que para una marca de comida que piensa usar tus fotos para empapelar la Gran avenida de New York, el centro de Londres y la calle Real de tu pueblo.
Por eso no cobras por la foto, cobras por lo que vayan a hacer con ella.
Cuarta clave: se mide el valor de tu habilidad en función del valor que se considere que puede generar.
Resumiendo.
Para ganar dinero en este mundo, tienes que tener en cuenta cuánto vale tu habilidad en cada momento y situación y elegir a donde quieres enfocarte.
Depende de la gente y su opinión de lo difícil que es hacer lo que haces. Depende del contexto en el que se muevan (tú y ellos). Depende de lo escasa que sea esa habilidad y depende del valor que puedas generar.
También se pueden llamar barreras de entrada, pero eso te lo explico otro día.