LA REFLEXIÓN
¿La fotografía ha perdido fuerza? ¿Ha perdido impacto?
No.
Pero, mis fotos no llegan a tanta gente como llegaban antes.
Sí.
Pero, entonces, ¿es que nadie la valora?
No.
Pero...
Siempre hay un pero.
Pero, hagamos otra cosa. Busquemos el problema.
Es cuestión de saciedad. De empacho. De atracón.
Te pongo un ejemplo para que lo entiendas.
Piensa en entrar en una pastelería y te dicen que te puedes comer todos los dulces que quieras sin pagar.
Te comes hasta las migas. Qué rico el Lotus y el queso, y el chocolate blanco, el negro, el amarillo, el de frambuesas, el de Qatar y el de la india.
Y después te dicen que puedes hacerlo también en la siguiente pastelería y en la siguiente, y en la siguiente...
Hasta que te artes.
Hasta que vomites.
Al día siguiente, ¿Cuántas ganas de dulce tendrías? Seguramente pocas, y acabarás pidiendo un poco de salado.
O ayuno.
A los días, verías una pastelería y no tendrías ni ganas de entrar.
¿Tarta de queso con Lotus? No, por favor.
¿Natillas con Lotus? No, por dios.
¿Flan de Lotus? No.
¿Gelatina de Lotus rellena de Lotus con cobertura de Lotus y estratificaciónes de Lotus? 🤮
Lo vamos entiendo no? Estarías empachado de dulce y de todo lo que lo rodea.
Cambiemos de contexto.
Ahora te vas al 2010, noviembre. Te descargas una nueva app de moda.
Instagram.
Donde ver fotos y compartir. Qué gran idea para mí, que soy fotógrafo.
Al principio son fotos con tu móvil churro.
Después empiezas a meter tus fotos profesionales. Cada uno con su estilo.
Pero claro, ya no eres el único, hay más de 300 haciendo lo mismo, y metiendo fotos como esa o mejores.
La plataforma sigue creciendo, ya no hay 300, si no 300.000 fotografos haciendo lo mismo que tú. Y te pones creativo por que las fotos normales no llegan a ningún sitio:
¿Quién ha visto una aurora boreal en Extremadura? Yo tampoco, pero a Photoshop no pareció importarle, y oye, llamo mucho la atención.
Tú sigues con tus fotos y tus queridos flashes, pero cada vez hay más fotos iguales. Todos azulándolas en las sombras, y luego el naranja, con el punto de vista bajo o con el punto de vista de dron.
Uno lo hace (nadie sabe quién fue, a ciencia cierta, el primero) y el resto repetimos... y claro, al resto del mundo le cansa.
Y deja de mirar fotos, y la plataforma lo sabe, así que decide que ahora lo bueno son los vídeos.
Y te vaticino, amigo filmmaker, que te pasará lo mismo: es cuestión de tiempo.
Es cuestión de saciedad. (Piensa porque son tan importantes los buenos ganchos)
Te recomiendo que lo busques. Yo te he dado la base; ahora ya sabes por dónde investigar.