LA REFLEXIÓN
Buenas.
Seguro que conoces a Llados.
Y si no, enhorabuena. Seguramente has pasado más tiempo al aire libre que viendo a señores gritarle a una cámara desde un coche caro.
Tampoco es mal plan.
El caso es que durante un tiempo vimos cómo cierto tipo de “emprendedor” vendía la fórmula del éxito a base de estilo de vida.
Coches.
Relojes.
Piscinas.
Frases motivacionales.
Y una promesa muy sencilla:
Yo tengo esta vida. Tú también podrías tenerla.
Solo tienes que comprar mi curso. Y después, con un poco de suerte, venderle a otros un curso parecido para que ellos también puedan vender cursos a más gente.
Una especie de pirámide emocional con música épica de fondo.
Durante un tiempo parecía que esa película pertenecía a otro mundo. Al del emprendimiento agresivo o los gurús de ventas.
Al de los vídeos grabados delante de coches que no sabes si son suyos, alquilados o simplemente pasaban por allí y aprovecharon el encuadre.
Pero está pasando algo curioso.
Ese humo también está llegando a la fotografía y al vídeo.
Cada vez aparecen más perfiles vendiendo cursos, mentorías o sistemas para “facturar más” como fotógrafo o videógrafo.
Y ojo.
El problema no es vender, ni querer ganar más.
De hecho, en este sector hace falta hablar muchísimo más de ventas, precios, propuestas, clientes y posicionamiento.
El problema empieza cuando lo único que ves es estilo de vida.
Ves coches.
Relojes.
Viajes.
Frases tipo “no sabes vender tus servicios”.
Ves a alguien de veintipocos diciéndote que no tienes ni idea de negocio mientras se graba apoyado en un superdeportivo que, casualmente, siempre queda muy bien de fondo.
Pero luego buscas su trabajo real.
Y no aparece.
Ni un portfolio claro.
Ni proyectos consistentes.
Ni piezas que puedas analizar.
Ni clientes visibles.
Ni un vídeo que digas:
Vale, esta persona sabe hacer lo que dice que enseña.
Solo ves promesas.
Solo ves facturación.
Solo ves una cámara en un estabilizador.
La Sony de turno. FX3, imagino. Y mira, no tengo nada contra la FX3.
Lo que me cuesta entender es otra cosa: si eres tan bueno haciendo vídeo para clientes que pagan muchísimo dinero… ¿dónde están esos vídeos?
Porque en fotografía y vídeo deportivo no basta con hablar de cerrar ventas.
También hay que saber estar en un evento. Entender el deporte. Anticipar momentos. Trabajar con presión.
Hay que resolver problemas cuando llueve, cambia la luz, se retrasa todo, falla algo o el briefing era directamente un poema.
Y eso no se aprende oliendo dinero desde la ventanilla de un coche.
Se aprende trabajando.
Por eso me preocupa tanto esta nueva moda. Porque mezcla una necesidad real con una solución falsa. La necesidad real es evidente:
muchos fotógrafos y videógrafos deportivos necesitan aprender a vender mejor.
Pero la solución no puede ser creer que el oficio da igual mientras sepas hacer una llamada de cierre.
La solución no puede ser pensar que todo es mentalidad, dinero rápido y frases de alto impacto.
Así que, antes de comprarle formación a alguien, hazte una pregunta sencilla:
¿Me está enseñando un proceso real o solo me está vendiendo una vida que no sé si existe?
Porque si lo único que ves es el coche, el reloj y la promesa…
igual el producto no es la formación.
Igual el producto eres tú.
Y espero que, si estás aquí, no caigas en esa mierda. Y si alguna vez caes, o has caído, tampoco pasa nada.
Sal rápido.
Aprende.
Vuelve al oficio.
Y procura que la próxima vez que alguien te prometa enseñarte a vivir de la fotografía, al menos pueda enseñarte primero algo de fotografía.