¿Tenemos que convertirnos todos en creadores híbridos?


Buenas,

Como ya anuncie la semana pasada, quiero darle una vuelta al formato. Menos reflexión por reflexión y más cosas que podamos llevarnos de aquí. Y empezamos por el articulo más votado de la semana pasada.

Porque algo está cambiando en nuestro trabajo. Cada vez es más difícil encontrar una frontera clara entre fotógrafo, videógrafo y creador de contenido.

Y no tengo nada claro que la respuesta sea que todos tengamos que hacerlo todo.

Vamos con ello.

Qué está cambiando en el contenido deportivo: del fotógrafo al creador híbrido.

Llevo unos años en esto y no para de cambiar.

Si lo piensas, los más viejos del lugar habremos nacido como fotógrafos.

Simples tirafotos que manejábamos una máquina complicada con la que conseguir fotos bonitas era difícil, como mínimo.

Aquello no enfocaba solo, ni tenía demasiadas posibilidades de subir algunos parámetros si no querías encontrarte luego con algo que no servía.

Y eso que yo soy de esos jovenzuelos que empezó con la fotografía directamente digital. No me quiero imaginar a los que empezaron en analógico.

El caso es que si tú eras fotógrafo, fotógrafo eras.

Listo.

Los clientes delegaban en ti la capacidad de conseguir buenas fotos para sus necesidades.

Pero el tiempo pasa y aquello derivó en que las máquinas fueran cada vez mejores. Pasamos de tener que ser muy buenos haciendo fotos en lo técnico a que la técnica dejara de ser una barrera tan grande.

Las máquinas enfocaban solas.

Medían mejor.

Corregían cada vez más cosas por software.

Se democratizó la técnica.

No significa que ahora todo el mundo haga buenas fotos, ni mucho menos. Pero muchas de las cosas que antes diferenciaban a un fotógrafo simplemente porque sabía manejar una cámara complicada dejaron de ser tan especiales.

Con saber qué botón tocar, entender lo básico y estar en el momento adecuado, la cámara te empezaba a ayudar muchísimo. Y estas máquinas evolucionaron tanto que empezaron a cubrir un aspecto clave.

Se hizo fácil hacer vídeo para los fotógrafos. Y se hizo fácil hacer fotos para los videógrafos.

Con cambiar un dial, tu cámara podía hacer fotografía al máximo nivel y grabar vídeo con una calidad que hace unos años necesitaba otro equipo completamente distinto.

Aunque creo que muchos no sabemos utilizar ni el 20% de nuestra cámara. Pero eso es otro cantar y me lo dejo para otro día.

Lo que cambió no fue solamente la cámara

Aquí hay otra parte de la historia.

Las cámaras hicieron posible que pudiéramos hacer más cosas. Pero fueron los canales los que hicieron que los clientes empezaran a necesitarlas.

Antes podías hacer una cobertura de un evento y aquellas fotografías terminaban en una revista, en una web, en una nota de prensa...

Ahora el mismo evento tiene que alimentar:

Instagram, TikTok, YouTube, stories, reels, web, patrocinadores, atletas, prensa, pantallas, newsletters…

Y muchas veces no vale con entregarlo 3 días después.

Lo quieren durante el evento.

El evento puede ser exactamente el mismo. Lo que ha cambiado es todo lo que tiene que salir de él.

Eso cambia también nuestro trabajo.

El cliente ya no siempre piensa en solo fotografías. Piensa en que necesita contenido para comunicar todo lo que está pasando.

Y ahí empieza el problema.

O la oportunidad.

De solo foto a foto y vídeo. De solo vídeo a vídeo y foto

Creo que muchos lo damos ya por hecho. Y muchos clientes también. Se dieron cuenta de que hacer una foto o grabar vídeo era aparentemente cambiar un modo de la cámara, y empezaron a pedirlo.

Y otras directamente a exigirlo.

Al que solo hacía fotos: “Ya que estás, ¿me haces 4 planos?”
Al que solo hacía vídeo: “Ya que estás, ¿me haces 4 fotos?”

Aceptar o no ya era decisión de cada uno, pero creo que pocos se han librado de hacerlo alguna vez.

Hasta descubrir que aquello de “cuatro fotos” o “cuatro planos” no era tan sencillo.

Poco a poco acabaron buscando al tipo que hacía todo:

- foto;

- vídeo;

- edición de vídeo;

- edición de foto;

- dron;

- redes sociales;

- y los macarrones si no tiene nada que hacer.

Nacieron los generalistas. Tanto en foto como en vídeo.

De hecho, diría que en muchos casos apareció la categoría de creador híbrido para ponerle un nombre más bonito.

Y ojo, no lo digo como algo necesariamente malo. Hay un mercado enorme ahí. Pero también hay una diferencia importante entre poder hacer muchas cosas y ser realmente bueno haciendo todas ellas.

Cuanto más haces, en menos cosas puedes ser el mejor

Por supuesto hay excepciones. Y más de las que somos conscientes. Hay gente extraordinariamente buena haciendo muchas cosas.

Pero tu día sigue teniendo 24h.

Si tú estás aprendiendo fotografía, vídeo, edición, dron, sonido, redes, color, animación y 10 cosas más, estás repartiendo tus horas.

Y otro puede estar utilizando todas esas horas solamente para aprender iluminación. O fotografía de waterpolo.

Probablemente llegue más lejos en ese punto concreto.

Cuanto más especializado seas y más difícil resulte sustituirte en aquello que haces especialmente bien, más capacidad tendrás para defender tu valor.

No significa que por ser especialista automáticamente vayas a ganar más. Puedes ser el mejor del mundo y no saber venderte.

Hay algo curioso que vemos muchas veces en las grandes producciones. Cuanto mayor es el presupuesto, más dividido está el trabajo.

En fotografía comercial, por ejemplo, el fotógrafo puede acabar haciendo aparentemente muy pocas cosas:

Llega al set. Compone. Piensa la imagen. Interactúa con el modelo. Habla con iluminación. Habla con digital. Hace ajustes. Y dispara. No ha llegado el primero. No ha descargado la furgoneta. No ha montado las luces. No ha maquillado. No ha buscado el catering. No ha retocado la fotografía final.

Hay un equipo entero alrededor haciendo cada una de esas cosas. Y precisamente por eso puede concentrarse en aquello por lo que le han contratado.

Hace menos.

Pero dedica su energía a aquello en lo que es extraordinariamente bueno.

Ahora piensa en el generalista que cubre un evento.

Prepara el equipo. Busca el vuelo. Mira cómo llegar. Reserva el hotel. Comprueba si va a llover. Se levanta pronto. Llega de los primeros para hacer las fotografías del montaje. Hace fotos todo el día. Manda en directo. Graba algunos vídeos. Edita. Exporta. Manda la selección final. Se va de los últimos.

Y muchas veces gana una fracción del otro.

En vídeo pasa algo parecido. Por eso no creo que el debate sea simplemente: ¿Especialista o generalista?

Creo que hay varios caminos.

Hay tres caminos, no uno

No todo está perdido.

De hecho creo que es justo al contrario. Nunca hemos tenido tantas posibilidades. Para mí hay 3 caminos bastante claros en este juego. Y por supuesto no tienes que quedarte para siempre en uno.

Puedes cambiar.

Puedes evolucionar.

Puedes hacer una cosa con un cliente y otra con otro.

Veámoslos.

Camino 1 — Híbrido

Hay un mercado enorme para quien quiere ser capaz de resolver muchas cosas.

Foto. Vídeo. Edición. Contenido vertical...

Incluso gestionar ciertas partes de la comunicación de un equipo o una marca.

Y puede ser un buen lugar para no perder trabajos.

La clave, para mí, está en tener muy claros tus sistemas y también tus deficiencias.

Quizá eres mucho mejor haciendo vídeo, pero puedes conseguir un conjunto de fotografías perfectamente válido para el cliente.

O eres fotógrafo, pero sabes grabar y editar piezas cortas que resuelven perfectamente una necesidad.

O eres capaz de hacer fotos con una mano y vídeo con la otra como hace Edu en este vídeo.

Ser el tipo para todo no tiene por qué ser malo. Bien llevado puede convertirte en imprescindible para determinados clientes.

Eres la persona a la que llaman porque saben que les vas a solucionar el problema.

Y eso tiene muchísimo valor.

Además puede ser tu puerta de entrada hasta descubrir dónde quieres profundizar.

Camino 2 — Especialista

El tipo que quiere ser extraordinariamente bueno haciendo una cosa.

Fotografía.

Vídeo.

Pero incluso dentro de ahí puedes especializarte muchísimo más.

Puedes ser el mejor haciendo branding deportivo.

O el mejor de la banda usando flashes.

O el tipo que crea vídeos verticales virales.

O alguien que edita 120 vídeos en 3 días con material grabado por otros.

O el que sabe moverse dentro de un skatepark porque los riders le aceptan como uno más.

O alguien capaz de correr mientras graba delante de un tipo que está haciendo un ultra.

O la que sabe retransmitir en directo a algunos de los mejores del mundo bajando por una trialera complicada en Suiza.

Especializarte también puede ser eso.

Encontrar algo cada vez más concreto y conseguir que cuando alguien necesite resolverlo piense:

TU.

No quiero que hagas nada más. Quiero que hagas eso.

Camino 3 — Productor / equipo

Y luego está el tercer camino.

El de dejar de pensar: ¿Cómo hago yo todas estas cosas?

y empezar a pensar: ¿A quién necesito para resolver esto bien?

Creo que cualquiera de los otros 2 puede acabar aquí, aunque seguramente el perfil híbrido tenga más facilidad porque ya entiende muchas de las piezas.

Llega un cliente. Tiene presupuesto. Quiere foto, vídeo, dron, contenido vertical y entregas durante el evento.

Y tu trabajo deja de ser hacerlo todo.

Tu trabajo es saber quién debe hacer cada cosa.

Buscar buenos especialistas.

Construir el equipo.

Coordinarlo.

Hacer que todo tenga sentido.

Ser el jefe de un equipo te va a exigir aprender otras cosas que no son creativas: Liderazgo. Organización. Presupuestos. Comunicación. Gestión de egos.

Eso sí.

Cuídate de seguir haciendo algo tú de vez en cuando. Porque puedes acabar trabajando en fotografía y no tocar una cámara.

Teniendo claro los caminos, nos falta un objetivo claro. Y todo empieza por una pregunta:

¿Qué problema estoy resolviendo?

Y aquí creo que está realmente la pregunta importante.

Si durante un momento dejamos de pensar qué tipo de creador somos, pensamos menos en nosotros mismos, aparece la otra parte del mercado.

Nuestros clientes.

Cuando pienses en lo que haces, intenta pensar antes en ellos. Y en una pregunta:

¿Qué problema estoy resolviendo con este servicio? ¿Para qué quieren esas fotografías? ¿Redes? ¿Web? ¿Una revista? ¿Una campaña? ¿Empapelar una calle entera? ¿Necesitan tenerlas dentro de tres días o necesitan una imagen dentro de cinco minutos? ¿Esas fotografías tienen que vender unas zapatillas o simplemente demostrar que el evento ocurrió?

Lo mismo aplica al vídeo.

Porque quizá el error es presentarnos diciendo: Soy fotógrafo. Soy videógrafo.

Cuando el cliente está pensando: Tengo que conseguir que mañana todo el mundo se entere de lo que ha pasado aquí.

Somos —o deberíamos intentar ser— solucionadores de problemas.

Eso no significa hacer absolutamente todo lo que el cliente pida. Significa entender qué necesita y decidir si somos nosotros quienes podemos resolverlo, si necesitamos un equipo o si directamente ese trabajo no es para nosotros.

Qué haría si empezara hoy

El mundo está lleno de posibilidades. Y cada vez hay más.

Los mercados se comprimen y se expanden. Aparecen trabajos. Desaparecen otros.

Cambian las plataformas.

Las cámaras.

Los clientes.

Si ahora mismo tuviera que empezar mi carrera en esta industria con la intención de dedicarme profesionalmente a ella, intentaría elegir conscientemente uno de esos caminos.

No significa casarme con él para siempre.

Pero sí saber hacia dónde estoy caminando.

Y, fuese cual fuese, intentaría no olvidarme de cinco cosas:

  1. seguir mejorando haciendo fotos o vídeos;
  2. conocer a otros como tu, y un sitio donde hablar con ellos;
  3. aprender a vender;
  4. aprender a editar y entender qué ocurre después de grabar o fotografiar;
  5. cobrar en función del valor y del problema que realmente estoy resolviendo.

Porque quizá el futuro no sea que todos tengamos que convertirnos en creadores híbridos.

Ni que todos tengamos que hacer foto, vídeo, dron, reels y los macarrones.

No tienes que saber hacerlo todo. Tienes que saber qué quieres resolver y conseguir ser cada vez mejor resolviéndolo.



Próximamente en SMC

Este mes tenemos 2 quedadas abiertas.

  • 19 septiembre — Quedada SMC en Sea Otter, Girona
    Si vas a estar en Sea Otter, nos juntamos para hacer fotos, hablar de trabajo y pasar un rato con más gente del sector. Pronto damos todos los detalles.
  • 24 septiembre — Creators Coffee, Madrid
    Primera edición de nuestro encuentro abierto para fotógrafos, videógrafos y gente que trabaja alrededor del contenido deportivo. Pronto más detalles.

Ahora te pregunto a ti

¿A ti también te están pidiendo cosas que hace 3 o cuatro años ni siquiera formaban parte de tu trabajo?

Foto y vídeo. Vertical. Entrega rápida. Redes. Dron. Edición. Publicación.

Me interesa saber qué estás viendo tú desde tu lado.

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